En este apartado del blog, compartiré con ustedes las experiencias y desventuras de un denominado “Otaku” latino, de clase media y con una desmesurada obsesión por todo lo que sea Manga y/o Anime. El propósito de esto es simplemente compartir con cualquiera que se pegue una vuelta por estos lados el punto de vista de un aficionado a toda esta divertida locura. No es la idea generar polémicas ni discusiones (pero, quien quiera agregar algo, esta más que invitado a hacerlo… Con respeto por supuesto), aunque siempre habrá alguno que diga “Nooooo! Gundam es muy superior a Macross” y así comenzar la masacre. En fin, comencemos de una vez que hay mucho por delante.
¿Ota…que?
Otaku es un termino proveniente del país del sol naciente (Mmm…Canadá? No! –golpea su cabeza con un Shinai- Japón hombre!) Que se utiliza para referirse a aquellas personas obsesivas sobre algún tema en particular (autos, computadoras, etc.), no necesariamente Manga y/o Anime. En un primer momento (bueno, en realidad, aún lo es) este termino tenía connotaciones negativas, ya que todo aquel que sea tachado de Otaku, seria sinónimo de obsesivo y/o “raro”.
Al hacerse mundialmente conocido el Manga y el Anime, este termino se mal interpreto en occidente, importándose como palabra para referirse a los fanáticos de este estilo en particular (es decir, sin tener en cuenta el lado negativo del mismo, y para aplicarlo SOLO en aquellos amantes de la historieta y animación Japonesa).
Con el paso de los años (y la globalización del término) se ha producido un cambio dentro del mismo Japón, al punto que algunos llegarían a utilizar el titulo de Otaku con orgullo.
En palabras de nuestro Dios-Wiki (Valga la referencia a Enma por su frase):
La palabra otaku proviene del japonés お (o, una partícula honorífica) + 宅 (taku, casa). Se empleó en los años 1980 como un pronombre de segunda persona entre los fotógrafos aficionados, aunque a medida que el término se fue extendiendo pasó a ser empleado por otros para referirse a los fotógrafos aficionados. Como los fotógrafos eran vistos como socialmente torpes, reclusivos y obsesionados con su afición, otaku fue adoptando esas connotaciones negativas y pasó a referirse a cualquier aficionado reclusivo y obsesivo. En Japón y en ocasiones en Occidente, el estereotipo otaku suele ser similar al friki, nerd o geek.
Pero entonces… Es algo negativo?
Como mencione, lo es. Por mucho tiempo esta palabra se uso para señalar con gesto desaprobatorio a todo aquel que “malgastase” su tiempo en lo que el resto veía como hobbies sin sentido aparente. Entonces yo pienso, ¿se le molestaba por solo ser como era? Si Otaku es la palabra elegida para referirse a todos aquellos que compartan un gusto similar por el manga y el anime, y que para el resto de la sociedad sean “raros” entonces señores, yo soy un Otaku. Al fin de cuentas, la palabra en si no es mala, sino que la forma en la que se usa lo es.
Además, es mucho mas fácil decir “Hola soy un Otaku” que decir “Hola, soy un fanático del manga y el anime en sentido occidental”.
Ser un Otaku en Argentina (peeero por que en japonés?)
Si bien las bases de lo que hoy es la ¿comunidad? “animera” fueron plantadas por Mazinger Z, Astro Boy, Meteoro y luego reforzadas por Robotech, no seria hasta mediados de los ’90 (Brrr…. Perdón, tuve un escalofrió) cuando de la mano de series como Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco, Sailor Moon, Súper Campeones, etc. la cosa se volvió verdaderamente masiva. Con horarios estelares en el cable (El desaparecido Magic Kids tenia una grilla muy animera), algunos con cuatro repeticiones diarias (Como Dragon Ball) e incluso transmisión por canales de aire, era notorio que estos “extraños dibujos ponjas” venían pisando fuerte. Más tarde, y luego de varias oleadas de Anime, comenzarían las primeras exposiciones dedicadas al asunto.
Y de eso ¿Que quedo?
Bien, cualquiera pensaría que después de todo lo que lamentablemente hemos vivido en estos últimos años la cosa se detendría. Personalmente creo que aunque hubo un deterioro en el tema, el fenómeno Otaku aún existe por estas regiones. Además de que desde hace unos años existe una señal que emite anime las 24hs del día (a veeer, empieza con ANI y termina con MAX), aún se hacen convenciones todos los años, si bien se perdió ese espíritu de grupo que existía antes y se reemplazo por una desmedida necesidad de consumo (Que por supuesto SIEMPRE existió, y que todos en un punto compartimos), aún existimos los locos que vamos a socializar con “raros como uno”.
El gusto por el manga y anime no ha decaído, solo va cambiando. Cuesta creer que series como Evangelion ya dejaron de ser actuales (salvo por alguna que otra película), pero siempre hay mas de donde viene todo: Obras como Fullmetal Alchemist, Naruto, Bleach, etc. dan a los jóvenes pre-otakus una razón para interesarse en el tema y así tener la oportunidad (muchas veces desaprovechada) de descubrir que hay algo mas que tomos con lectura inversa y capítulos subtitulados por “fansubs”. Si se me permite el comentario, mi experiencia me ha demostrado que interactuar con gente con la cual se comparten los mismos gustos no solo nos da buenos momentos, sino que nos fortalece como personas (El reconocer aspectos de uno en otra persona nos da el pie perfecto para socializar, sobretodo si somos tímidos). Por supuesto, esto depende del tipo de personas que sean cada uno, pero el sentimiento de comunidad bien vale el esfuerzo, y es preferible arriesgarse antes que estar encerrado en uno mismo todo el tiempo (Ya les dije, es solo el primer paso, OVBIAMENTE es mas sano interactuar con personas distintas a nosotros, por que así se aprende mucho mas, pero tampoco se debe desconocer el hecho de que la unión de gente con intereses similares puede fortalecer a sus integrantes, encontrando apoyo dentro de el grupo y bla bla bla).
Sobre el Otaku, sus costumbres y su forma de comunicarse con los demás, les recomiendo ver Otaku No Video y Genshiken.
Un último comentario:
Consideremos esto como el preludio de esta sección o el Capitulo 0 (si lo quieren biiien Friki). Intente explicar de manera resumida la forma de ser de algunos de nosotros. Por supuesto, hay mucho mas, mucha tela para cortar, pero eso será en otra ocasión.